En un ambiente de fiesta en El Morro, el sábado 30 de enero, el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, inauguró la Iglesia patrimonial de El Morro, ubicada al ingreso de la parroquia rural de Guayaquil. El Templo de San Jacinto es uno de los pocos templos existentes desde la época de la conquista española que data del siglo XVII.
Al evento asistió el párroco de la Vicaría de Santa Elena quien hizo la bendición de la casa de oración adonde acudieron decenas de feligreses, devotos de la imagen de San Jacinto, patrono de esa iglesia.

Durante su intervención, el alcalde Nebot destacó la labor del Municipio de Guayaquil al rescatar esta joya arquitectónica del país consciente de que hay que seguir alimentando la fe de los morreños, sin embargo no hubo apoyo del Banco Central del Ecuador (BCE), ni de Patrimonio Cultural ni del Gobierno Nacional y por ello la inversión la hizo la Municipalidad de Guayaquil que no tiene responsabilidad del rescate histórico de los edificios patrimoniales.
“Tratamos de hacer la obra con el Banco Central del Ecuador y el Gobierno Nacional. Nos cansamos de ponernos de acuerdo y por eso la obra no empezó hasta el que Municipio de Guayaquil decidió solo, como de costumbre, iniciar la obra que corresponde al Patrimonio Cultural que es parte del Gobierno Central y no de los gobiernos locales. Sin embargo, hacemos lo que nos corresponde y lo que no nos corresponde con tal de servir al Ecuador, a Guayaquil, a todos y a la gente”, dijo Nebot al hacer una reseña del aporte que hizo el Cabildo porteño con tal de encargarse de la restauración del templo.
El primer personero municipal afirmó que “muchas cosas han comprometido, pero aquí está la verdad. Esta joya histórica más antigua de la Costa, joya arquitectónica, religiosa y turística de la Costa ecuatoriana, se caía en pedazos. Ahora está como debe de estar”.
La Iglesia fue entregada por la Municipalidad de Guayaquil a los devotos nueve meses después de que se inició su restauración y reconstrucción que comenzó la primera semana de marzo del 2009. La obra fue ejecutada por la Fundación Municipal Guayaquil Siglo XXI y financiada por completo por el Cabildo porteño.
Ahora después de largos años de abandono, vuelve a convertirse en un atractivo turístico. No solo las piezas y estructura del templo han tomado su forma original también se incorporó al nuevo diseño de la edificación una construcción de dos pisos que incluye la oficina parroquial, recepción, sala de juntas, cocina, comedor, vestíbulo, tres dormitorios, sala galería y baterías higiénicas.






